Bono social

Conozca cómo se realiza el cálculo de este beneficio



Bono Social

¿Cómo se calcula?

El bono social es una bonificación en las facturas del servicio de electricidad, el cual equivale a la diferencia entre llamado precio voluntario al pequeño consumidor (PVPC) y valor el cual es base, dicho valor se conoce como tarifa de último recurso, desde el momento de la publicación de la Ley 24/2013, el cual será aplicado por el correspondiente comercializador de referencia, en las facturas cuyos consumidores puedan apegarse al mismo.

El bono social se lleva a cabo en la aplicación de la tarifa de último recurso que pertenezca (con o sin discriminación horaria), la cual es un descuento del 25 por ciento con respecto al Precio Voluntario para el pequeño consumidor, en el cual, cuya metodología de cálculo se regula en el Real Decreto 216/2014, de 28 de marzo, en el que se establece la metodología de cálculo de los precios voluntarios para el pequeño consumidor de energía eléctrica y también su régimen jurídico de contratación.

Las tarifas de último recurso son únicas en todo el país y por lo tanto deben aplicarse por todos los comercios de referencia.

Además

En un mercado catalogado de competencia, las políticas entorno a lo social y en la cual se encuentra el bono social, no debería tomar la forma de ayudas directas en cuanto al consumo eléctrico, más bien, deberían ser aplicadas de una manera que su interferencia sea lo menos posible con el principio de asignación eficiente en lo que respecta al mercado. Estas medidas, se pueden tramitar usando para ellos los instrumentos específicos de la redistribución de la renta, tomando forma de ayudas sociales para aquellas personas, o colectividad que son vulnerables, haciendo de este modo que las ayudas sean independientes del consumo y que estas no provoquen una distorsión del precio en el mercado.
Otra alternativa que se tiene es que, se podría resultar el coste de apoyo a los consumidores que son considerados vulnerables, entre el resto de consumidores eléctricos, en especial, en aquellos que posean demandas catalogadas más inelásticas. Esta alternativa tiene un aspecto positivo y es que no interfiere o se hace de forma mínima sobre las decisiones de consumos de los agentes. Por lo que, a pesar del mayor precio del suministro, los consumidores que posean demandas muy inelásticas, continuarán consumiendo prácticamente la misma cantidad de electricidad.
Por lo tanto, estas 2 formas son las que podrían dar solución al conflicto entre la eficiencia de un sistema de mercado y las políticas sociales que se encargan de ayudar a consumidores catalogados de vulnerables.